¿Sabías que el oído del perro puede detectar sonidos a más de diez kilómetros de distancia? Este sentido tan extraordinario sufre, sin embargo, un deterioro acelerado cuando la higiene es insuficiente y las infecciones y parásitos proliferan en el canal auditivo de estos animales. Al consultar a expertos veterinarios, se descubre que una limpieza semanal de oídos y orejas permite mantener a raya la otitis y otras patologías relacionadas. Asimismo, la aplicación regular de una Solución de limpieza de oidos de perros y gatos ayuda a eliminar la suciedad incrustada y el mal olor.
Descuidar la higiene auditiva del perro puede convertir sus orejas en un foco de parásitos y de bacterias. Los ácaros conocidos como Otodectes cynotis son los primeros en colonizar esta parte de su anatomía, lo que se manifiesta con la necesidad de rascarse y la aparición de heridas, resultado de la intensa picazón.
Si el perro pasa la mayor parte de su tiempo al aire libre, tenderá a acumular barro, briznas de hierba y otros restos de suciedad en el oído, lo cual es un caldo de cultivo propicio para los hongos y bacterias. Como consecuencia, surgen las otitis y otras infecciones bacterianas. Estas dan lugar a secreciones y olores desagradables tanto para la mascota como para sus dueños.
Una actitud negligente por parte de sus cuidadores acarrea, andando el tiempo, múltiples complicaciones para la salud canina. La más grave es sin duda la pérdida total o parcial de la audición en el oído afectado, sordera que en distintos grados afectará a la calidad de vida del perro.
Por otra parte, las enfermedades y problemas derivados de una mala higiene en el oído están relacionados con la descoordinación y la pérdida de motricidad (en los cánidos, como en los seres humanos, el equilibrio y el oído interno están conectados).