Categoría: Cerrajeros

Asistencia inmediata cuando una cerradura falla

Los vecinos que a las tres de la mañana llaman a un cerrajero 24 horas Santiago de Compostela no lo hacen por capricho; suele haber prisa, sueño acumulado y una cerradura con mal despertar. La escena es conocida en cualquier portal compostelano: llovizna fina, paraguas a medio cerrar, una llave que gira media vuelta y se planta como mula gallega. Entre bostezos y susurros para no despertar a medio edificio, aparece la furgoneta del profesional, con linterna, guantes y el temple frío de quien ha visto de todo. A veces, lo único que hace falta es una maniobra fina para liberar un resbalón atascado; otras, toca lidiar con cilindros envejecidos o con puertas que han decidido aferrarse al marco como si guardaran un secreto de estado.

El clima aquí tiene su firma en cada giro de llave. La humedad infla maderas, oxida piezas minúsculas y favorece que el polvo se convierta en una pasta sigilosa que entorpece el mecanismo. Es el cóctel perfecto para que una llave mal copiada o una ligera deformación conviertan un gesto mecánico en un rompecabezas nocturno. Por eso, cuando alguien con herramienta profesional aparece, no solo trae ganzúas y bombines; trae experiencia para distinguir en segundos si conviene intentar una apertura limpia o si lo más sensato es reemplazar componentes sin destrozar la puerta. La diferencia entre improvisar y saber se nota en el sonido: un clic discreto, un suspiro de alivio y el portal vuelve a la normalidad.

“Lo primero es escuchar a la cerradura”, comenta uno de esos técnicos con décadas de guardias a sus espaldas. No se refiere a misticismos; hay ruidos que delatan muelles cansados, palancas desalineadas o suciedad acumulada en el cilindro. A partir de ahí, cada maniobra cuenta, y conviene recordar que abrir sin daños es una habilidad, no un milagro. Quien ha pasado horas de entrenamiento con bombines de práctica no llega con un destornillador a lo loco, sino con métodos discretos que evitan factura extra en carpintería y, de paso, discusiones con la comunidad de vecinos.

La prisa, claro, es parte del guion. Nadie quiere quedarse en el rellano con zapatillas y abrigo a medio poner mientras el reloj avanza. Por eso la logística marca la diferencia: disponibilidad real, tiempos de llegada razonables y comunicación clara. Si el profesional te promete veinte minutos y aparece en cuarenta, lo mínimo es que lo explique; y si la espera se alarga por un operativo policial en la zona o por eventos en el centro, que lo diga. Un servicio de guardia es también un servicio de información. La transparencia tranquiliza tanto como saber que el trabajo se realizará sin daños.

El bolsillo también reclama su derecho. No es lo mismo un martes a las doce del mediodía que la madrugada del domingo, y hay recargos que son pura aritmética de turnos y desplazamientos. La clave está en saber de antemano cuánto costará la intervención y bajo qué condiciones. Los profesionales que merecen ese nombre suelen detallar el precio base, el suplemento nocturno y el coste de materiales en caso de cambio de cilindro o escudo. Un audio rápido por mensajería, un presupuesto orientativo y, si hace falta, una foto de la puerta para afinar. Sorprende lo mucho que se puede evitar cuando ambas partes comparten información antes de subir la escalera.

No todo son urgencias; también hay oportunidades. Muchas aperturas nocturnas terminan con un consejo que conviene escuchar: actualizar el cilindro a uno antibumping, instalar un escudo protector o revisar un alineado que viene dando guerra desde hace meses. Nadie quiere gastarse más, pero hay inversiones que ahorran disgustos. Un bombín moderno con certificación, bien combinado con un escudo que resista herramientas de ataque comunes, no solo frena a los amigos de lo ajeno; también funciona mejor en el día a día. Menos atascos, menos sustos, menos llamadas fuera de hora. Y si el portal es antiguo, una revisión de bisagras y cerraderos puede obrar pequeños milagros de precisión.

Hay un detalle que la experiencia enseña y rara vez se cuenta: la psicología del portazo. Cansancio, prisas o manos ocupadas favorecen que la puerta reciba un empujón innecesario, y cada golpe va dejando su huella. Desajustes milimétricos, marcas en el marco, pernos que ya no encuentran su casa a la primera. Un técnico con oficio lo detecta al tocar la manilla. De ahí que, a veces, el mejor consejo no sea tecnológico, sino cultural: tratar la puerta como lo que es, una pieza mecánica con tolerancias finas. Mimarla un poco reduce averías, y la comunidad lo agradece cuando a la mañana siguiente nadie tiene que llamar al presidente porque el portal no cierra.

La seguridad y la legalidad forman otro binomio indispensable. Cualquier profesional serio solicita una prueba de titularidad o autorización para intervenir en una vivienda o local; no es desconfianza, es protección frente a malos usos. Quien se irrita por ese control suele olvidar que el mismo rigor protege su casa cuando el que llama al técnico no es él. Además, la factura con datos claros y garantía por escrito no es papeleo: es tu salvavidas si algo no queda perfecto o si el cilindro presenta fallo de fábrica a las pocas semanas. En el sector, la reputación se construye con trabajos bien hechos y con respuestas a la altura cuando surgen imprevistos.

Las anécdotas dan para un libro. Desde el estudiante que juraba que “la llave se ha encogido” hasta el peregrino que, vencido por el cansancio, intentaba abrir el portal con la moneda del café, la ciudad reúne historias donde el humor y la paciencia son tan necesarios como el juego de picos. Entre carcajada y carcajada, queda la enseñanza práctica: prevenir, mantener y elegir bien a quién confías tu cerradura. En noches de lluvia fina o mañanas con prisa, esa elección se convierte en la diferencia entre una odisea de rellano y una anécdota simpática que no pasa del primer café del día.

4 formas de hacer tu casa más segura

  1. Llama a una empresa de puertas de seguridad en Vigo. Las puertas de seguridad son la mejor opción para proteger los pisos, pero también son muy importantes en casas unifamiliares. Protegen la principal vía de acceso para el interior de la vivienda y están pensadas para evitar los métodos más habituales con los que fuerzan las puertas los ladrones. Existen puertas de diferentes tipos, pero no olvides que el marco también debe de reforzarse para evitar que se convierta en un punto débil a través del cual puedan pasar al interior los ladrones.
  2. Coloca persianas blindadas. Estas persianas tienen dos misiones. Por un lado, evitan que se pueda entrar al interior de la casa a través de las ventanas. Pero por otro, también impiden que un temporal pueda romper los cristales al golpearlos con una rama, por ejemplo. Las persianas blindadas son una excelente protección para el hogar y muchos las ponen incluso cuando viven en el mismo ya que tienen miedo a que un intruso pueda colarse desde las ventanas que son accesibles desde la calle, desde la parte baja de la vivienda o desde una terraza. Las que son motorizadas son la mejor opción para el hogar, ya que solo tendrás que pulsar un botón para bajarlas.
  3. Contrata una alarma. Es algo que te puede ayudar a estar más tranquilo, pero también ayudará a disuadir a muchos cacos. Ladrones de poca monta y pandillas que puedan plantearse entrar en tu propiedad para pasar un día de fiesta que te saldría caro, se sentirán sin duda intimidados por la alarma y preferirán irse a lugares que carezcan de estas medidas. Seguramente, esto no sirva para ladrones profesionales de cierto nivel, pero junto al resto de medidas que hemos propuesto sí funcionará y evitará que entren al saber que serán detectados al momento y debidamente identificados.
  4. Pon cámaras de seguridad. Las cámaras de seguridad son perfectamente legales mientras no estén filmando la calle, es decir, mientras se limiten a tu propiedad. Puedes colocarlas de manera que enfoquen la puerta de entrada y otros lugares que pueden ser claves para identificar a intrusos en caso de que alguien trate de pasar. Combinadas con la alarma, te ayudarán a saber que todo está bien incluso cuando estás lejos y puedes visualizarlas desde tu teléfono gracias a las aplicaciones que suelen incluir.

4 Consejos para no perder las llaves

Perdemos las llaves con relativa facilidad y es algo que podríamos evitar fácilmente. Por eso, aquí van algunos consejos básicos para que al llegar a casa, podamos abrir la puerta sin tener que recurrir a un Cerrajero urgente en Bilbao 24h para que nos quite del apuro.

1) No las guardes en el mismo bolsillo que tu cartera. Es frecuente guardar las llaves junto a la cartera y, al sacar esta para pagar, arrastrarla sin querer y que se caigan. Si estamos en un lugar ruidoso es posible que no las escuchemos caer y nos vayamos dejándolas atrás sin que nos demos cuenta hasta llegar a casa.

Al no saber exactamente donde pudieron caer, nos veremos obligados a cambiar la cerradura por seguridad.

2) Usa un cierre de mosquetón para sujetarlas a tu cinturón. Una manera muy sencilla de evitar que las llaves se caigan cuando las llevamos en un bolsillo es utilizar un mosquetón para sujetarlas en una trabilla del cinturón o del pantalón. Además, existen modelos muy decorativos que quedan estupendamente  y que cumplen muy bien su función.

Con este truco no importa si se meten en el mismo bolsillo que la cartera porque si las llaves se resbalan quedarán colgadas y no se perderán.

3) Si las metes en el bolso, hazlo en un bolsillo con llave. A menudo, al guardar las llaves en un bolso las dejamos caer en el interior sin fijarnos demasiado de a dónde van a parar. Y puede ocurrir lo mismo que hemos visto con la cartera y el bolsillo, al sacar otra cosa del bolso las llaves pueden ir enredadas y caerse.

En un bolsillo con cremallera estarán totalmente seguras y no se engancharán con otras cosas. Además, será mucho más fácil encontrarlas al llegar a casa.

4) No las lleves en la mano. Te sorprendería saber la cantidad de personas que tiran a la basura las llaves de casa al tirar la bolsa al contenedor. La razón está en que bajan a la calle con las llaves en la mano o colgadas de un dedo y, con la misma mano, sujetan la bolsa. Al arrojarla, es fácil que las llaves vayan detrás.

Si el contenedor está lleno o es subterráneo será prácticamente imposible recuperarlas y, si bien no hay peligro de que nadie más las coja y las utilice, podemos tener un problema para volver a entrar en casa.

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Puedes cambiar las llaves de casa sin cambiar la cerradura

Si te ha ido a vivir a un piso de alquiler en Santander debes de saber que tienes derecho a realizar un cambio en la cerradura. La persona que te alquila la vivienda no tiene por qué tener las llaves de la casa que es como si fuera tuya mientras estés allí y tenga vigencia el contrato. Así que para garantizar tu intimidad, es aconsejable que lo hagas.

Pero uno de los problemas con los que a menudo nos encontramos al querer cambiar una cerradura es encontrar otra que sea de un tamaño idéntico y que no nos obligue a hacer cambios en la puerta. Y es que una vez que el contrato de alquiler expire y se devuelva a la vivienda a su dueño debemos de dejarla tal como la encontramos, es decir, con las llaves originales y la puerta intacta.

Para lograr esto lo mejor es cambiar tan solo el cilindro de la cerradura, que es donde se introduce la llave, pero no la cerradura en su totalidad. Este trabajo debe de hacerlo un profesional para asegurarnos de que el cilindro escogido funcionará bien y que no habrá daños en la puerta.

Contratar a un Cerrajero barato en Santander nos ayudará a conseguir nuestro objetivo de una manera sencilla, sin poner en riesgo nada de la casa y asegurándonos de que todo funciona bien y la intimidad de la casa está totalmente a salvo. Cuando vayamos a irnos, solo tendremos que volver a llamar al cerrajero para que reponga la cerradura antigua y quedarnos con la nuestra.

Cuando llamemos al cerrajero es bueno tener a mano el contrato del alquiler ya que podrían solicitárnoslo. No es lo habitual, pero el cerrajero está en su derecho de hacerlo para asegurarse de que la persona que le pide el cambio de cerradura tiene derecho a realizarlo y que no se trata, por ejemplo, de alguien que esté ocupando ilegalmente una vivienda.

Por cierto, ha habido más de un caso en el que el propietario de la vivienda ha llamado indignado a los inquilinos por el cambio de cerradura, delatando así que ha intentado entrar en la misma aprovechando alguna ausencia. En estos casos hay que ser muy claros y serios explicando que no tiene derecho a entrar en la vivienda y que el cambio de cerradura es totalmente legal y, como se ha visto, necesario.

¿Cuál es el primer paso al entrar en un piso de alquiler?

Si acabas de alquilar un piso y has recibido las llaves de entrada seguramente te has preguntado cuánta gente puede tener esas mismas llaves en este momento. Y no es una pregunta absurda ni mucho menos.

Son muchos los casos de propietarios de un piso que aprovechan una ausencia de sus inquilinos para entrar y comprobar que todo está bien y que su propiedad se está cuidando, algo que es totalmente ilegal. Llegan a tal punto de desconocimiento de la ley que incluso han denunciado cuando, por diferentes motivos, no han podido acceder a la vivienda.

También puede suceder que los antiguos inquilinos se hayan quedado con copias de las llaves y nunca vas a saber qué tipo de personas vivieron en ese piso antes que tú y hasta qué punto puedes confiar. ¿De verdad te vas a arriesgar a que tus cosas puedan desaparecer o a que tu intimidad pueda ser vulnerada en cualquier momento?

Como inquilino debes de saber que tienes derecho a llamar a un Cerrajero Pamplona y solicitar que se cambie la cerradura. Solo tú tendrás las llaves de la vivienda, tú y quién tú decidas, claro está. En ningún caso tienes por qué avisar al propietario ni mucho menos darle una copia de la nueva cerradura, tal como algunos exigen por desconocimiento de la ley.

Lo que sí que es recomendable, incluso obligado, es guardar las cerraduras antiguas que se hayan cambiado. En el momento en el que el contrato acabe, debes dejar todo tal y como lo has encontrado, y por eso, lo más apropiado es que repongas las cerraduras viejas a su lugar comprobando que funcionan correctamente.

Esta norma debes de llevarla a cabo con cualquier cambio que hagas en la vivienda que no haya sido pactado con el propietario. Por ejemplo, puedes cambiar la nevera si no te gusta la que hay, pero cuando te vayas o bien vuelves a poner la vieja en su lugar, en cuyo caso podrás llevarte la nueva que has comprado, o bien debes de hablar con el propietario para pedir permiso para cambiar el electrodoméstico.

Si tiras la nevera vieja, debes de dejar la nueva en su lugar, ya que el piso tiene que quedar con los mismos servicios que tenía cuando tú lo alquilaste. Nunca puedes sustituir un objeto por otro inferior o hacerlo sin permiso.

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