La micropigmentación se ha posicionado como uno de los tratamientos más populares, fiables y reconocidos para redensificar el cabello y disimular la calvicie en áreas puntuales. Se trata del procedimiento no quirúrgico con mayor desarrollo y demanda en las clínicas españolas y europeas, junto con la mesoterapia capilar, el láser de baja potencia y otros tratamientos alopecia Vigo.
Conocido a su vez como tricopigmentación o scalp micropigmentation, este tratamiento estético funciona gracias al realismo de los depósitos microscópicos de pigmento que se inyectan en las capas superficiales del cuero cabelludo. Su objetivo es generar la ilusión de folículos pilosos nacientes en regiones donde estas estructuras no crecen por estar dañadas o inactivas.
Esta descripción hace que muchos pacientes comparen este tratamiento con el tatuaje tradicional. En rigor, los pigmentos no se introducen en la dermis profunda, sino en la epidermis, lo que explica la ausencia de dolor físico durante la intervención y el carácter transitorio de sus resultados (duran entre cuatro y cinco años, aproximadamente).
Además de las citadas, la micropigmentación capilar ofrece ventajas que superan a otras técnicas tricológicas. Sus efectos son patentes desde la primera sesión, recrean con fidelidad el efecto rapado y pueden camuflar eficazmente no solo la calvicie o rarefacción del usuario, sino también las cicatrices y problemas similares. Las personas que se someten a este tratamiento reconocen, asimismo, una mejora inmediata en su seguridad y autoestima.
No obstante, el campo de acción de la micropigmentación abarca la alopecia areata, la universal y la androgenética en hombres y mujeres. En estos casos, sus resultados minimizan la visibilidad de los parches que acompañan la pérdida de pelo. Con todo, los especialistas en tricología desaconsejan este tratamiento a aquellas personas que sean proclives a desarrollar queloides o que arrastren lesiones o patologías activas en zonas críticas.